Visita 

Elmarmenor.com 

Con la ayuda de Areadevivienda.com

Especial I CENTENARIO NAUFRAGIO DEL  SIRIO. El Titanic Español.

Heroes del Naufrágio del Sirio

Estos fueron los héroes del Naufrágio.


LISTA DE SALVADORES


Laúd JOVEN MIGUEL
Patrón: Vicente Buigues.
Tripulantes 4.
Salvadas 300 personas.
Cruz Roja del Mérito Naval.

 


Vicente Buigues fue quien "revolver en mano" organizó el salvamento. Llegó al puerto de Cartagena a las 11 de la mañana del domingo 5 de agosto con 100 náufragos. Al atracar su buque al Sirio realizó un acto de abnegación y heroicidad, pues hubiera sido muy normal que se hubiese ido a pique junto al Sirio. Además expuso su vida.
A Vicente Buigues se le impuso Medalla de Oro de la Sociedad de Salvamento de Náufragos, y a sus 4 tripulantes se les donó 200 pesetas.



Laúd JOVEN VICENTE
Patrón: Bautista Buigues.
Tripulantes: Marcos Buigues, Antonio Orts, José García y Ramón Belmonte.
Salvados 14. Entre ellos el Arzobispo de Pará, Monseñor José Marcondes; el director de la Sociedad Barcelonesa de Conciertos, Roberto Eberna; la señora y la hija del doctor França.
Cruz Roja del Mérito Naval.
Gran riesgo en el salvamento.
Medalla de Bronce de Salvamento de Náufragos.
30 pesetas a sus dos tripulantes.


Laúd VICENTA LACOMBA
Patrón: Agustín Antolino Alabán.
Salvados 132.
Cruz Roja del Mérito Naval.
Medalla de Plata de Salvamento para Antolino y 240 pesetas a sus 6 tripulantes.


Laúd CRISTO
Patrón José Salas Martínez, el Potro.
Tripulantes: Luis de la Orden, Miguel Vera, Francisco Martínez, Jaime Oliva y los chicos Pascual Parodis e Isidro de la Orden.
Salvados 15.
Prestó importantes servicios.
Medalla de Bronce y 25 pesetas a Ramón Parodis, y 105 pesetas a sus 7 tripulantes.

Fotos del acto oficial del centenario del naufragio del Sirio en las costas de Cabo de Palos. Junto a la Manga.


Laúd PEPE Y HERMANOS
Patrón Manuel Puga.
Tripulantes: Bartolomé Fuentes, Bartolomé Ruso, Antonio Puga y Martín Sánchez.
Salvados 39.
Medalla de Bronce y 25 pesetas al patrón y 60 pesetas a sus tripulantes.


Laúd SAN JOSÉ
Patrón Juan Valero Martínez.
Tripulantes: Andrés García y Justo Rojas.
Salvados 20.
Medalla de Bronce y 25 pesetas a Valero. 45 pesetas a los tripulantes.


Laúd NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES
Patrón Pedro Llorca.
Tripulantes: Isidoro Ibáñez y Francisco Vivancos.
Salvados 13.
Medalla de Bronce y 25 pesetas a Llorca y 30 pesetas a los tripulantes.


Laúd FRANCISCA
Patrón José Ruso Manzanares.
Tripulantes: Ramón Uzó, Francisco Soler y Francisco López.
Salvados 8.
Medalla de Bronce y 25 pesetas al patrón. 45 pesetas a los tripulantes.
Bote Salvavidas de la Estación de Cabo de Palos
Medalla de Bronce y 25 pesetas.

El farero de las Islas Hormigas, José Acosta, y su ayudante auxiliaron a más de cien personas que desembarcaron o llegaron a nado hasta allí.

 

Especial  sobre el Sirio y Cabo de Palos  con la ayuda de  Areadevivienda.com. Apartamentos en cabo de palos, la manga, el mar menor, golf resort en Murcia.

 

 

La colección completa de Rogelio García Galindo, sobre el Naufragio del Sirio frente a las playas de la manga y cabo de palos, así como el resto de su obra, puede adquirirlo en Upper El Paso , dónde Rogelio le dedicará y firma habitualmente los libros y novelas.

 

 

Rogelio Garcia Galindo. Escritor. Poeta y Novelista. Cabo de palos

 

 

El día 4 de Agosto de 1906 sobre las 5 de la tarde en  uno de aquellos viajes, navegaban el  pailebote Joven Miguel patroneado por Vicente Buigues y el falucho Joven Vicente al mando de  Juan Bautista Buigues, primo de Vicente,  les pasó el trasatlántico italiano Sirio que hacía la ruta Génova- Buenos Aires y que según comento el propio Vicente “ navegaba a un rumbo extraño, y su capitán debía ser un idiota o un marino de una habilidad extraordinaria”, al navegar por aquella zona a la velocidad que lo hacía (más de 15 nudos) siendo que era un lugar muy peligroso debido a multitud de bajos, especialmente el llamado de las Hormigas, con sólo 3 metros en su parte menos sumergida.

A los pocos minutos un ensordecedor crujido desgarró el casco del Sirio,  que quedó inclinado con la proa elevada sobre la superficie, tambaleándose varado sobre la cima del bajo, mientras su popa, el área donde se encontraba el pasaje de 1ª clase, iba  hundiéndose poco a poco. En poco tiempo tan sólo un tercio de la nave -el puente, las dos chimeneas y la cubierta de proa- sobresalían del agua. Tras la conmoción inicial, el pánico se apoderó de pasajeros y tripulación, algo comprensible si se tiene en cuenta que a principios de siglo pocas eran las personas que sabían nadar, y los buques de pasajeros contaban con un reducido número de botes salvavidas, insuficientes para  garantizar la evacuación de una nave sobrecargada de  pasajeros. Los gritos de socorro y de dolor entre los  angustiados pasajeros, gran parte compuesto por mujeres y niños, inundaron aquella apacible tarde de verano.  

Vicente Buigues tuvo sus más y sus menos con su tripulación (todos parientes suyos, por cierto). Según se iban acercando al Sirio podían observar el caos y las escenas de pánico que se desarrollaban. En torno a la proa del trasatlántico chapoteaban docenas de personas que  habían sido empujadas al mar por la muchedumbre aterrada. Entre el  griterío, de cuando en cuando, se escuchaba el ruido seco de algún disparo. Ya hacía algún tiempo que había dejado de sonar el silbo de vapor del buque dando la alarma por lo que los sonidos de la tragedia  llegaban de forma nítida hasta los oídos de los marineros alicantinos.  

Fotos del acto oficial del centenario del naufragio del Sirio en las costas de Cabo de Palos. Junto a la Manga.

El naufragio fue presenciado por varios buques mercantes  -pues se trataba de una zona muy transitada por el tráfico marítimo- como el navío francés Poitien que negaron auxilio al Sirio por miedo a varar sus naves al aproximarse. Otros como  el vapor italiano Umbría y el español Mª Luisa optaron por  enviar botes para recoger a los náufragos.

Vicente Buigues tuvo sus más y sus menos con su tripulación (todos parientes suyos, por cierto). Según se iban acercando al Sirio podían observar el caos y las escenas de pánico que se desarrollaban. En torno a la proa del trasatlántico chapoteaban docenas de personas que  habían sido empujadas al mar por la muchedumbre aterrada. Entre el  griterío, de cuando en cuando, se escuchaba el ruido seco de algún disparo. Ya hacía algún tiempo que había dejado de sonar el silbo de vapor del buque dando la alarma por lo que los sonidos de la tragedia  llegaban de forma nítida hasta los oídos de los marineros alicantinos.   

Tras media hora de tensa navegación, Buigues colocó su pailebote  paralelo al casco del Sirio y como a unos quince metros de distancia. En la borda del buque naufragado cientos de personas alargaban sus brazos hacia ellos y suplicaban ayuda en media docena de idiomas distintos. Algunos se lanzaban al mar e intentaban alcanzar al joven Miguel a nado.  Desoyendo las advertencias de uno de sus hijos, Vicente Buigues arrió un bote y se acercó al Sirio para comenzar a transbordar a los náufragos.  Inmediatamente éstos abordaron el pequeño chinchorro y lo hicieron volcar. Vicente consiguió alcanzar a nado con muchos esfuerzos su  pailebote dejando que las personas que había en el agua se agarrasen al bote volcado para así tener al menos una posibilidad de salvación. Ante  el cariz que estaba tomando la situación el patrón alicantino optó por una acción desesperada: simplemente abordó al Sirio con la proa del Joven Miguel. El bauprés del pequeño velero (el palo que llevan a proa los buques de vela y que se proyecta hacia afuera como una prolongación del barco) se empotró entre la borda del trasatlántico italiano y las estructuras metálicas del puente de mando. Uno de los estays (cabo que soporta longitudinalmente el palo de proa, trinquete, en los buques de vela) se partió debido a la fricción y como un latigazo barrió la cubierta de proa del Sirio hiriendo a varios pasajeros.  Al principio varios hombres saltaron desde la cubierta del buque embarrancado hacia la amura del Joven Miguel. Algunos consiguieron asirse a la borda del velero y ser izados a cubierta mientras que otros resultaron aplastados por la proa que rozaba continuamente contra la cubierta del Sirio. Buigues debió interponerse entre los pasajeros y la borda del buque para evitar nuevas desgracias. Con muchos esfuerzos consiguió evacuar ordenadamente el Sirio haciendo que los pasajeros abordasen al Joven Miguel a través del palo bauprés que cumplió su cometido como un pequeño puente hacia la salvación. Contrariamente a la  famosa regla de "las mujeres y los niños primero" fueron los hombres en esta ocasión quienes primero lograron salvarse del naufragio.  Las mujeres tuvieron que ser pasadas una a una por Buigues a bordo del  pailebote ya que el hecho de pasar solas a lo largo del bauprés las aterrorizaba.  

En total, Buigues y la tripulación del Joven Miguel consiguieron salvar aquella tarde a más de 250 personas que desembarcaron en Cartagena. Juan Bautista Buigues, primo de Vicente y patrón del falucho Joven Vicente, consiguió también salvar a más de un centenar de náufragos.

El Sirio permaneció 16 días varado sobre la cima del Bajo de  Fuera, hasta desaparecer completamente el 21 de agosto de 1906. Si  la tripulación hubiese actuado con calma y profesionalidad, hubiese  permitido evacuar al pasaje con calma, con la consiguiente reducción en pérdida de vidas.

 

 

 

 

 

www.cabodepalos.com 

 

 www.elmarmenor.com

 

www.areadevivienda.com 

 

www.netareas.com 

 

       
Parte de los contenidos desarrollados bajo las licencias de creative commmons.

Créditos
© El naufragio del Sirio
Diciembre 2001
Ángel Rojas Penalva
Permitida la reproducción, citando la fuente, en virtud del Derecho a la Información y el Derecho de Cita
PERIODISTA Nº Registro Profesional 16.623
angelrojas @elmercuriodigital.es


PUBLICACIONES DIGITALES EL MERCURIO. Edita MercurioPress  ©elmercuriodigital.es Ángel Rojas Penalva. Cartagena 30394, España. 


elnaufragiodelsirio @elmercuriodigital.es

Las obras de PaísGLOBAL http://www.pais-global.com.ar  están; bajo licencia de Creative Commons.