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La misma noche del naufragio comenzaron las expediciones
al "Sirio" con el objeto de intentar localizar a posibles
supervivientes, rescatar los cadáveres que pudieran haber quedado
atrapados y recuperar cargamento y equipajes de pasajeros y tripulantes.
En esta tarea colaboraron un remolcador y un grupo de buzos. Aunque
consiguieron sacar muchos equipajes, curiosamente todos pertenecían a la
tripulación -los únicos a quienes se permitió el acceso al navío- y
ninguno a los pasajeros.
Los restos se iban hundiendo de a poco. El 9 de
agosto se encontraban 4 metros más profundos que en el momento de la
tragedia. Los pasajeros solicitaron que se les permitiese retirar sus
equipajes del sector del barco todavía sobre la superficie, por lo que el
10 una comisión se desplazó al lugar para vigilar la operación e
intentar recuperar esas pertenencias.

También viajó el inspector de Sanidad Marítima para comprobar los
rumores que circulaban, sobre olores pestilentes que hacían imposibles
las tareas, y adoptar medidas sanitarias. Personal de ese organismo fue
destinado a recoger cadáveres que flotaban en los alrededores del buque.
Los visitantes encontraron un lamentable cuadro: el "Sirio" había
sido objeto de sistemáticos saqueos. Entre el desorden y la destrucción,
con las maletas y los cofres forzados, todo objeto de valor de los
pasajeros había desaparecido. También la caja de seguridad había sido
abierta, y desde luego todo lo que pudiera haberse guardado en ella, se
esfumó.
No sabemos que se hayan aplicado medidas o investigado las
responsabilidades emergentes de esta situación.
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Sin embargo, aunque se consiguieron sacar muchos equipajes, todos pertenecían
a miembros de la tripulación y ninguno a los pasajeros del Sirio. Los
tripulantes fueron los únicos a quienes se permitió el acceso al buque
siniestrado.
Mientras tanto, el trasatlántico se iba hundiendo poco a poco pero más y
más, y el jueves día 9 de agosto se encontraba cuatro metros más
hundido que la tarde del naufragio. Este mismo jueves llegaría a
Cartagena el vapor Adria, buque de la Compañía General de Navegación
Italiana, procedente de Génova y con el fin de recoger a los
supervivientes que quisieran regresar a ese puerto ligur. Pero antes de
arribar en el puerto de Cartagena decidió realizar una visita de inspección
al buque hundido. A su llegada a Cartagena, los técnicos italianos señalaron
que la salvación del Sirio era del todo imposible y que, en pocos días,
el vapor quedaría sumergido por completo bajo las aguas.
Por su parte, los pasajeros supervivientes instalados en Cartagena
comenzaron a quejarse de que fuera sólo a los miembros de la tripulación
a quienes se permitiese sacar el equipaje del barco, por lo que decidieron
nombrar una comisión que habría de desplazarse al lugar para vigilar la
operación de salvamento e intentar recuperar las pertenencias del pasaje.
Por otra parte, comenzaban a circular en Cartagena rumores sobre los
olores pestilentes que se percibían a una milla del buque y que estaban
haciendo imposible el trabajo de salvamento.
La mañana del viernes día 10 partió hacia la Hormiga el inspector de
Sanidad Marítima, José Roig, con objeto de comprobar la veracidad de los
rumores y adoptar las medidas sanitarias oportunas.
El mismo viernes por la tarde partió una comisión de pasajeros
supervivientes en el remolcador del Arsenal. Junto a ellos viajaron
empleados de Sanidad Marítima para recoger los cadáveres que se
encontraban flotando en la superficie en los alrededores del buque.
Cuando el remolcador llegó al bajo de las Hormigas sus ocupantes se
encontraron con un espectáculo de lo más triste y lamentable: El Sirio
no sólo era ya un barco naúfragado sino que parecía haber sido objeto
de los más bochornosos saqueos. Allí reinaban el desorden y la destrucción:
todo aparecía abierto y registrado, y los objetos de valor de los
pasajeros habían desaparecido. Los cofres estaban forzados, las maletas
rajadas y todas las pertenencias robadas.
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Créditos
© El naufragio del Sirio
Diciembre 2001
Ángel Rojas Penalva
Permitida la reproducción,
citando la fuente, en virtud del Derecho a la Información y el Derecho de
Cita
PERIODISTA Nº Registro Profesional 16.623
angelrojas @elmercuriodigital.es
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Ángel Rojas Penalva. Cartagena 30394, España.
elnaufragiodelsirio @elmercuriodigital.es
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