Las Confesiones de Maru

 

Escritor. Poeta. Novelista

 



Maru es una narrativa, basada en acontecimientos reales, de una mujer que hoy está pagando muy caro el precio de su locura.

200 páginas

Editado: 2004



Introducción del autor

No seria justo sin no hiciera ciertas matizaciones y advertencias antes de acompañarles al interior de esta narrativa.

Me encuentro en el deber de advertir al lector que los nombres que se detallan en ella son exclusivamente fruto de mi imaginación. Por tanto, cualquier coincidencia con alguno de ellos seria una mera casualidad, excepto en los casos de aquellos que me han autorizado personalmente a utilizar su verdadera identidad, siempre bajo el criterio de que ninguno de ellos pueda llegar a ser manchado, con las supuestas ficciones o verdaderas controversias de esta narración.

La verdadera base de esta historia esta apoyada en la mas cruda realidad vivida en las carnes de una mujer, que aquí llamaremos Maru. El lector que se llegue a adentrar en la presente, que no olvide nunca que, sin duda alguna, en nuestro mundo hay muchas Marus. Marus que los hombres han forjado y arrojado en no pocas ocasiones a los desmesurados abismos de la desolación mas incomprendida. La que se suele ocultar en las sombras de la honradez; la que les sirve de escudo, para que las lanzas de la verdad no lleguen a su egoísmo, con el que se cometen los crímenes mas siniestros o arrojan a infelices criaturas a los mayores despeñaderos.

El autor de estas paginas les asegura ser el mas directo confidente de la verdadera y autentica Maru, de la que procurare no revelar nunca su verdadera identidad. Aunque no seria acertado que negara la utilización de tan desgarradoras cicatrices en la piel de dicha mujer.

En mi intención no existe el mas mínimo interés de lucro, sino un aviso para aquellos de nosotros que no estén sordos, ni ciegos o incapacitados para saber tratar a nuestras compañeras con el debido respeto del que todo ser humano es merecedor. No pretendo dar clases de moralidad a nadie, solo intento encender una lamparita en el interior de los corazones que no estén aun demasiado cerrados.

Por lo que la trayectoria de esta, les demostrara que a pesar de que no regateamos en ningún momento de los hechos, adjetivos no muy consonantes, los hechos que aquí se narran han sido arrancados de los labios de la verdadera protagonista y, como tales, llevados al papel.

En lo que se refiere a la autentica sufridora, verdadera protagonista de esta historia, en estos mismos momentos en los que finalizo esta obra esta sufriendo la mas cruda y espantosa de las realidades.

Debo confesar que la historia también contiene acontecimientos añadidos fruto de la imaginación que, aun yendo en paralelo con las realidades que se expones, no dejan de ser ficción. La intención es la de recordar a la humanidad ciertos acontecimientos que, desde las espadañas de nuestros hogares, los vemos como cosas naturales, sin pararnos a pensar que la mayoría de nosotros no hemos hecho mejores meritos que aquellos para merecer lo que tenemos.

Álvaro Hierro de la Piedra es uno de los mas emblemáticos personajes de esta obra y que fue engendrado con mi pluma. En el vientre de la imaginación vio su luz primera, un día cualquiera del año 1968. Álvaro nació y creció bajo los auspicios de la máxima libertad, la que nunca trate de mediatizar. Aunque tengo que reconocer que el siempre ha sido el escudo y portavoz de los mas disparatados adjetivos, estrofas y narrativas que yo no fui nunca capaz de pronunciar.

Álvaro Hierro de la Piedra forma ya parte inseparable de mi, o mejor dicho, que somos dos personas con una sola naturaleza. Esto quiere decir que en no pocas ocasiones se escapa del alcance de mi pluma y pensamiento, y hasta se atreve a revelarse contra mi. Y es que Álvaro ha llegado a adquirir, a través de la distancia del tiempo, una autonomía difícil de comprender. Si he de ser sincero, hay momentos en los que me gustaría retornarlo a su lugar de origen. ¿Que por que querría hacerle desaparecer? Por varias y obvias razones.

En primer lugar, porque su inteligencia y arrogancia llegan a hacerle sombra a mi trabajo literario. En segundo, cosa que además debo confesar no me agrada, es incapaz de compartir sus secretos conmigo y eso lo podrán comprobar en la presente obra.

Para mi, no dejan de ser motivos mas que suficientes como para hacerle desaparecer, sin que ello me pueda suponer el mas mínimo remordimiento de conciencia. De cualquier modo, como no soy capaz de destruir lo que suelo crear, lo seguiré escuchando y aconsejando del mejor modo que me sea posible, hasta el final de nuestros días. Y digo hasta el final, porque el morirá conmigo.

Contraportada

Las Confesiones de Maru, son lo que podríamos llamar, el grito de una mujer que como tantas otras ha sufrido la aberración y los malos tratos, como si de objetos mal olientes se tratara; una inmensa mayoría de ellas lo han sufrido en silencio, otras han dejado sus propias vidas en las manos de los desaprensivos, sin pudor no respeto a los valores humanos, y no pocas se han visto precipitadas a los desconocidos abismos de la infidelidad conyugal: este es el caso de la protagonista de esta obra. La que no pretendo justificar en ningún momento, entre comillas.

Maru, no es el nombre de la verdadera sufridora en la vida real: en cambio en esta novelesca historia, si que la conoceremos como tal, este dato ya lo hemos anotado en alguna otra ocasión del inicio de este libro. El comportamiento de esta mujer, en una gran medida, fue y es provocado por uno de esos ruines hombres sin escrúpulos que por desgracia para la humanidad, no saben cuidar la cuchara que eligieron un día para comer con ella toda una vida.

Si alguno de los adjetivos que empleamos en el interior de estas páginas, les resultara un tanto atrevido por mi parte, les ruego que me disculpen, y tengan presente en todo momento que son fruto del querer mantener, con toda la pureza lo que he recogido de labios de la verdadera Maru...

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Aún a costa de ser un tanto reiterativo, mi pluma no queda satisfecha si no derrama en ella un poco mas de la sangre que resbala en su interior.

 

 

 

 

 

 

A esta obra, basada en la más  pura realidad y, por supuesto, novelada entre líneas; he querido llevar mis sentimientos de despreocupación que , en no pocas ocasiones, del entorno que nos rodea, sé que a más de uno de los mortales les suele ocurrir lo mismo que a mí.

 

 

 

 

 

 

Si cada uno de nosotros fuera capaz de llevar tan solamente una gota de miel a donde hay tanta amargura, de seguro, sin lugar a duda alguna, que los más débiles de la creación se sentirían agradecidos con los que se llaman sus hermanos.