Por su coherencia y similitud, comienzo el prólogo de "MENSAJES SIN FRONTERAS", segundo libro de poemas de mi buen amigo Rogelio (exuberante e inagotable caudal de producción de versos), con estas bellas palabras de Pablo Neruda, extraídas de una de sus obras:
"Desde mi boca llegará hasta el cielo lo que estaba dormido sobre tu alma" Pienso que es gratificador, reconfortante, estimulante y ... por que no decirlo, hasta emocionante, que en estos tiempos emerjan voces como la de Rogelio en la que alienta, late y se desborda, esa tremenda y loca pasión por la poesía. Su voz debiera de haber llegado a todos con menos dilación, con menos retraso. ¡Que pena que este hombre naciera en aquellos terribles años del primer tercio de este siglo por los que paso España y no tuviera la oportunidad de acumular la suficiente infraestructura literaria que cimentara ese vaso de esencias que siempre ha llevado dentro, pero que ha empezado a derramar en el estío de su existencia.
Estaba todo dormido sobre su alma, pero... deseando salir a la luz, cual cristalino venero de rielante y limpia corriente. Estaba dormido sobre su alma, pero deseando romper las cadenas a las que la vida le tenia asido a su frenética carrera de supervivencia y lucha. Estaba, en fin, todo dormido sobre su alma, pero pienso, y creo estar en lo cierto, que acontecieron en su vida en estos últimos años, sucesos, la mayor parte de ellos tan duros, como dolorosos otros, que determinaron poderosísimamente la aparición de las lagrimas en su impulsivo, fuerte, tremendo, pero sensible corazón, y que lo que estaba dormido, explosionara y desde su boca y su pluma llegara hasta el infinito, pasando, o intentando pasar, hasta llegar a todos.
Este segundo libro de Rogelio es un desbordamiento y sincero de sus inquietudes. Es una confesión abierta y sin ambages de sus frustraciones, de sus aciertos y desaciertos, de sus creencias, de sus deseos de paz e igualdad entre los hombres... Es, también, una mirada amable y enternecedora hacia el mundo de los niños y la naturaleza. Es, una condena a la maldad y la injusticia. Y en suma, porque Rogelio es un hombre creyente, es una reflexión profunda ante ese ultimo paso que hemos de dar todos, rindiendo cuentas al Supremo Hacedor.
Su expresión es espontánea, abierta, limpia... y dice lo que siente como lo sabe decir: con su léxico característico y con unas expresiones muy personales cargadas de un enorme contenido y emotividad. Ya al comienzo de su prologo, leemos:" les ruego que no busquen en el fondo de mis temas un tesoro literario de hermosura. Y un poco después agrega: "No hallaras nada mas que unas palabras entrelazadas con las fibras del alma". Desde estas humildes, pero efusivas líneas, le animo a que continúe esta andadura que tiene comenzada hace algún tiempo. Y a ustedes, potenciales lectores, les conmino a que intenten sacar de sus versos, a que sepan leer entre líneas, el verdadero sentido de las palabras con las que los ha compuesto; que entiendan su mensaje y sepan aprovechar su gran fondo, excluyendo, en ocasiones, la forma
Contraportada ¡Como quisiera llevar a la sombra de mi alma el silbido opaco de la aurora, las golondrinas del alba, la estación de los recuerdos dormidos en las estepas de los santos y con los brazos del silencio abrazar el estruendo de aquel beso que galopa en las praderas de mi pecho como un garañon salvaje¡ Como una ola arrancada al viento en los suntuosos ojos de la noche, y después, dormir, Señor sin preguntarte nada, ni siquiera el porque duermo apoyándome en tu cruz, que quema con su fuego mi interior en este día que se sienten las alas de los santos batir el viento en la inmensidad del cielo, y seguir, sin preguntarte nada. Solamente dormir, dormir en tu regazo y esperar el final de la hibernación de tu reino, sin el hielo de la muerte.
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