Escritor. Poeta. Novelista

 

Del último libro poemario de Rogelio García Galindo

Voces del Pensamiento

 

M ás que quererte es locura

A mada esposa, mi amor

R uego que tanta dulzura

I ntuya a mi corazón

A marte en la sepultura

 

D onde no perturba nadie

O rnamentos de la paz

L ógicos de recordar

O lvidar no sé olvidar  

R ecuerdos que me dejaste

E sculpidos cual metal

S in cincel me los grabaste

 

V uelan como palomas

I deas en mi corazón:

D e tal modo, que sus formas

A lcanzan la sinrazón

L úbricas de tus aromas

 

E spero hallar en el cielo

G uirnaldas de nuestro amor

E xplosivas ¡de un te quiero!

A rraigado en mi interior

 

 

 

LA PALABRA HECHA CARNE.
 
La palabra se hizo carne.
Fue el espíritu de Dios
que vino a donarnos un puente
desde más allá del sol.
 
La rechazamos la gente
sin saber que era el dolor
que sembraría en nuestras frentes
el mayor del estupor.
 
La palabra puede ser,
tal vez la piedra angular
o la orden del poder
que se le dá a un militar.
 
"El verbo se hizo carne"
Y no se llegó a escuchar.
Pero sí que fue la sangre
que salvó a la humanidad
 
y el hombre, gritamos ¡Madre!
Líbranos de esta agonía
y ayúdanos a despertar
en la palabra que un día
no quisimos escuchar.
 
antes que la profecía,
nos lleve a la oscuridad;
por la palabra que un día
redimió a la humanidad
 
de la lacra e hipocresía
que el hombre con su dudar
se sumerge en fantasías
para ocultar la verdad.
 
¿Hasta cuando? Yo diría
si tuviese voluntad?. 
¿Hasta cuado el alma mía
será cómo las demás?
 
¡Dios mío!
quiero ver la claridad;
engendro de tu palabra
de aquella natividad
y que el corazón del hombre
le dé paso a tu bondad.
 
Quiero entender tu palabra
Dios mío, en mi corazón
y que como hombre la entendiera
en aras de la razón,
para que el mundo no ardiera
 
y que tu mano viniera
con una espada de fuego
que el corazón nos prendiera
con llamaradas del cielo,
hasta que la tierra fuera
 
como una hoguera de amor
del corazón de la Madre.
Y que el don de tu calor
me ayude a no ser cobarde
para pedirte perdón.
 
Quiero llevar tu bandera
aunque sea en forma de cruz.
Quiero pastar en tu pradera
contigo en el cielo azul
cuando se apague mi vela
 
y si por ventura fuera
digno de tu gratitud,
dame un segundo siquiera
para que halle la luz
que ha nublado mi ceguera.

------------------------------------------------------

Poema Navidad 2006

VOY A PEDIR A LOS REYES.
                 
     Voy a pedir a los reyes
que me traigan una muñeca
que sea semejante a ti:


con los mismos labios rojos,
suaves como el jazmín
y que el fuego de sus ojos,
quemen lo que hay en mí

    de amor que oculto en silencio
en la fuente de mi pecho
que es una diosa intocable,
ya que le daría la muerte
a quien osará mirarte.

    Si me complacen los reyes,
juro que le haré un altar
a esa muñeca viviente
que he llegado a imaginar
dentro de mi pecho hirviente.


Cual la furia de un volcán
suspiro sin despertar
a una realidad inerme.

     Compadécete de mí
muñequilla de ojos bellos,
para que pueda seguir
viviendo aunque del viento
que al pasar cerca de mí,
derraman tus movimientos.
¡Con los cuales soy feliz!

-------------------------------------------

 

Poema del Centenario del Sirio en Cabo de Palos

Un Beso al más allá

Los hijos de cabopalos
no se han querido olvidar
de náufragos sepultados
en las entrañas del mar;
de aquellos que se quedaron
en sueños sin despertar.
 
   Queremos que este mensaje
sea una carta sin papel.
Son las huellas de un ayer
que vive en el corazón
de todo hombre y mujer
de esta insigne población.
 
   Que este beso, llegue al cielo,
cual si fuese una oración
que os envía vuestro pueblo,
con globos en formación,
como alcatraces en vuelo
con estridente clamor.
 
  No son lágrimas, !es amor!
Son abrazos ¡y un te quiero!
Fundido con el calor
que Dios nos manda del cielo,
para recordar el candor
de aquellos que ya se fueron
a la Mansión del Creador.
 
  Quisiéramos que esta ofrenda
fuese el mayor exponente
que llegara al Infinito,
cual oración reverente,
a los que duermen la paz
en la vida permanente.
 
  Nos gustaría que este evento
fuese un grito al más allá,
donde el tronar del silencio
se escuche en la soledad,
como ráfagas de un viento
que inyecta sin descansar,
lágrimas al pensamiento.

 
  4 de Agosto de 2006,
Rogelio García Galindo

 

 

Rogelio García Galindo  ha sido semifinalista

en el concurso "Pétalos de Pasión".

con el poema "Casi un testamento" (leer más abajo)

Elegido de entre más de mil (1.000)  participantes

Cuya convocatoria, fue organizada por el Centro

de Estudios Poéticos de Madrid...

Enhorabuena a nuestro gran escritor.

 


¿QUÉ DIRÁN NUESTROS HIJOS MAÑANA?


¿Qué dirán nuestros hijos mañana
del pueblo de Cabo de Palos?
Sé que dirán, poco o nada
de los sumergidos paspados.

Hablarán que sus legados
cubrieron su frágil piel
de cementos y forjados.
Y nadie hablara de él,
al no ser del maltratado
que le dieron a su ser
y que en amarguras lo enterraron.

¡Los que a ti te sepultaron,
puede que lloren un día.
Esos que a ti te negaron,
la belleza y la alegría!

Hoy me anticipo contigo
a llorar tus amarguras.
Tu amargura viejo amigo,
ya que eres sepultura
de un litoral convertido
con cemento en desmesura.

Y descontrol de la pereza,
a lo que llaman progreso,
matando naturaleza
con sus murallas de yeso.

Tus hijos preguntarán
¿Dónde moran tus colinas,
acantilado y los peces
o tus aguas cristalinas?
¡En sollozos prominentes!

Hoy tu nombre sólo es "Faro"
esparcido, en la distancia del tiempo
de aquellos que te adorara ron
y que aún siguen despiertos
"los que se piensan estar muertos"

Si hablaras preguntarías
¿Cual ha sido mi pecado
o el de mi ancha bahía?
Tal vez que me han condenado
por mi indulgente alegría,
esos que a mí me han robado
la inocencia que tenía.
Les aseguro a todos ellos
que lo pagarán un día.

Me han convertido en el vientre
de la cutre porquería
y del olvido, es evidente,
que fui condor y armonía.
Y así me paga la gente,
con la más lenta agonía
que es verguenza de mi frente
y de los que me querían...

Rogelio García Galindo. cabodepalos

 

He imaginado una isla

 

  Me he imaginado una isla

de un paradisíaco lugar,

donde las flores son besos

y las aguas de cristal;

allí te pienso llevar,

para que leas en mis sueños

de lo que sería capaz.

Alcanzaría las estrellas

y las pondría sobre tus pies,

para que juegues con ellas.

 

   Si me lo pides después,

trenzaría una cadena

con el viento de la noche

y la sonrisa del mar,

para que tus ojos vieran

de lo que sería capaz.

 

   Por acariciar tu pelo,

te juro que cortaría

en dos mitades el cielo

y un trozo de él lo pondría

como un testigo en tu lecho,

para que no olvides jamás

de lo que sería capaz.

 

   En ese lugar de ensueños,

te construiría una mansión

que el perfume de las flores

no te puedan acariciar,

ni tan siquiera los ojos de la luna

y menos de ningún mortal;.

hasta de eso soy capaz.

 

   Por mantener de tu encanto

el embrujo de aquel sueño

que pretendo conservar.

Y para ello he inventado

el no despertar jamás

del sueño que sea eterno.

De eso y mucho más

créeme que soy capaz.

 

   Y si un día por desgracia

yo llegara a despertar,

me bebería las aguas

del paradisíaco lugar,

y borraría las estrellas

y la sonrisa del mar.

 

Porque un sueño fue capaz

de llevarme al paraíso

que construí con el aire

para ti, y ese silencio

que nadie podrá rasgar;

porque estarás sepultada

en el fondo de mi alma,

por todo una eternidad.

 

                            ME GUSTARÍA ABRAZAR.

               

    Me gustaría abrazar

el suspiro de las rosas

cuando se sienten ofendidas

por los ímpetus del hombre,

los que derraman en los niños

de miradas cristalinas

la maldición del silencio.

Porque le arrancaron la voz,

el alma y el pensamiento

y les privaron del sol,

condenándoles  a morir

aunque ya nacieron muerto,

Fue hereda de los mayores

que les arrojaron a  los perros   

para matarlos,  hambrientos     

como el que mata a los cerdos.

 

      Sí me preguntáis por qué grito,

no sabría responder.

Soy como tantos, maldito.

Maldito y también cruel.

Pido más que necesito

cada día para comer...

Como tú, soy un proscrito

con lamentos y que no ve

a tantas sombras vivientes

que no tienen que lamer,

ni tan siquiera bazofia, 

ni agua para beber.

Qué lastima de zagales

que no dejamos crecer,

porque heredaron el hambre

mucho antes de nacer.

 

     Y no sé, si soy culpable

de lágrimas  derramadas.

Tan solo sé que lloré

al contemple aquellas caras

cuando me puse a comer,

creí que todos miraban

y de dolor vomité.

Salían de la televisiva pantalla

con sus caras deformadas

y a mis pies se arrodillaban

y entonces les acaricié

sus mejillas desoladas

y sus labios que la sed

las bocas les deformaban.

Le pegué varias patadas

a mi mesa y al mantel

y de rabia me arañaba

el pecho, y me pregunté;

¿Sólo sé, formar palabras?

¿A quien quiero convencer,

con mis mentiras calladas?

No sé, sí soy tan cruel

cual los que le niegan agua

para que calme su sed...

 

 

 

 AL PAPA JUAN PABLO II.                    

 

                        No creas que mueres solo,

ni que sólo vas hasta Dios.

Tu pueblo muere contigo

un mucho de su interior.

 

 Tú has sembrado en la tierra,

tantas montañas de amor,

que los que no te quisieron

reconocen tu labor.

 

De infinidad de naciones

te rindieron los honores,

lideres del mundo entero,

y distintas religiones.

 

 Y es que Dios puso en tus manos

todo tipo de elementos

para decir a los cristianos

que de Dios, somos instrumentos.

 

Derribaste las murallas

de un pueblo en separación,

donde los hombres se callan,

por temor a la represión.

 

 Fuiste el arduo elemento

que logró la destrucción

de un comunismo sangriento,

sin manifestar rencor

a aquellos que el mal hicieron.

 

Las lágrimas me inundaron

la pluma y el corazón.

Eran cascadas de fuego

las que la gente vertió,

cuando esperaban en San Pedro

de vos, el último adiós.

 

Fuiste insigne y baluarte

capaz de poder llevar,

al mundo de parte a parte

la semilla de la paz.

 

Cómo Papa, fuiste grande

derrochando la bondad,

ya que Cristo con su Madre

no pudieron, darte más.

 

Cómo hombre, un estandarte

de ardua sinceridad,

llevando a tus semejantes

del planeta, el amor y la bondad.

 

 Yo bien sé que desde el cielo,

rogarás al Padre Divino

                         lo que esperaras con anhelo

del andar por buen camino

a los hijos de tu pueblo.

 

Te llevaré mientras viva

dentro de mi corazón,

y después en el más arriba

pediré tu bendición...

 

Aunque sé que no te olvida

de quien venera tu ejemplo,

que derramaste en la vida

con el cabalgar del tiempo.

 

Siempre me pondré en las manos

de nuestro Padre el Creador

y de vos padre Juan Pablo;

ya sea, en la alegría o el dolor.

 

Ayúdame, Padre Eterno

concediéndome el favor,

para ahuyentar el Averno

que me araña el interior.

 

Rogelio García Galindo. 10.5.05.

 

 

 

 

 

YO ESCRIBO PARA MI PUEBLO.

                        

  Yo escribo para mi pueblo,

ese que me vio nacer.

Les cuento fábulas y sueños

y  ellos saben entender

que mi mundo no es pequeño,

ya que en él se puede ver

la bravura de los mares,

el zafiro, los corales,

y los encanto de mujer,

cataratas y manantiales,

los ojos de las estrellas

mirando los alcatraces,

y la sonrisa del viento

besando la libertad

de frondosas primaveras

que inunda a la humanidad,

con perfume de sus besos

y caricias de bondad,

de las montañas de sueños

derramadas de la faz

de mi frágil pensamiento.

 

   Mi pueblo sabe entender

el idioma de las flores

con que grito en el papel.

Bordadas con la pluma del amor

como si fuesen guirnaldas,

trenzadas con los suspiros

de una luna enamorada

de los destellos del cielo,

de la alondra y las mañanas,

cuando despliegan sus alas

los gemidos del cariño

de alguna frágil garganta

más tierna de cualquier niño.

 

   ¡Cuántas praderas de sueños

frustadas en la distancia!

¡Cuántos recuerdos dormidos

en la vejez, de la infancia!

 

Dormidos en cenotafios

cual si no hubieran nacido.

 

Y en cambio sé que están vivos,

esperando que mi pluma

se atreva a trasladarlos

al corazón de mi pueblo,

de esos que me han comprendido.

 

   ¿Quién de nosotros ha sabido

lo que es felicidad?

 

¿Dígame si no es verdad

que lo que está en nuestras manos,

quién lo sabe valorar?

 

Yo como usted soy humano

y no sé que contestar.

Si en realidad fui un gusano

o aún sigo siendo animal...

 

   Si comprendió mi mensaje,

no lo deje usted escapar,

ya que es pueblo que me entiende

lo que intento trasladar

a aquellos que me comprenden.

 

LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS

                            

Quise abrir una ventana

de mi corazón dormido,

cuando pasaba el cortejo

de Nuestro Señor herido.

 

    Tuve miedo, ¡sabe Dios!

porque en aquellos sayones

que al Creador fustigaban,

también me encontraba yo,

mi  brazo estaba escondido

en las sombras de la muerte

como un lobo malparido.

 

Y es que me sentí uno más,

en medio de aquella gente 

que gritaban con Caifás,

¡Crucifícale, crucifícale Pilatos

porque es un criminal!

 

Sentí vergüenza y espanto

cuando  en sus labios escuché

–"Padre mío, perdónales"

   

   Ya no sentía dolor

es asco lo que me daba

cuando escuche aquella voz

que aun así me perdonaba,

y hasta creo que me miró

con gran amor y bondad,

como siempre lo hace Dios,

lo que me hizo temblar.

 

Me fui detrás de la chusma

que seguía al Redentor,

y apenas si encontré fuerzas

para pedirle perdón.

 

Y es que el dolor y la vergüenza

no me dejaban ser yo.

De pronto fue la amargura

cuando de bruces cayó,

cual si fuese una criatura

de este mundo en vez de Dios.

 

     Llegamos al Gólgota

y en medio de aquellos gritos,   

oí a su Madre llorar

y aún me sentí más maldito

al ver que no hacía nada,

para liberar a Cristo

de dicha masa malvada.

 

Aún creo escuchar los martillos

que los clavos golpeaban

y unos silenciosos gritos

cuando a Cristo desgarraba,

la carne ensangrentada

de sus manos y los pies

y la herida del costado,

cual un manantial de sangre

que nos hizo estremecer,

al contingente y a su Madre.

 

    Abrí aquella ventana

y ante Dios me arrodillé,

pedí que me perdonara

por haberle sido infiel,

cuando me necesitaba

a Jesús lo abandoné.

 

Aún voy manchando su cara,

porque jamás supe ver

las veces que perdonaba

lo que le ofendió mi ser.

 

    Señor mío, ¿estaré ciego

o es que mi alma no ve

que camina hacia un fuego

de los siniestros abismos?

 

No, no creo que sea ceguera,

más bien sé que es egoísmo 

de un ser que todo lo espera,

sin sembrar ni un solo trigo

en tu benigna pradera.

 

¡Señor! El tesoro que poseo

que de tus manos heredé,

sé que es el mayor trofeo

que  te podría ofrecer,

limpio, cual un camafeo

para ponerlo a tus pies.

 

Aunque diga que no veo,

tú sabes que sí sé ver,

pero dejo que el deseo

se imponga a mi deber..

                              


 

  AMOR DE SAN VALENTÍN.

                

    Es un día señalado

sí hay suntuosas caricias

de los brazos del amado.

 

No existe un enamorado

que sus besos no sean flor,

arrancadas del jardín 

que yace en el corazón.

de ahí que San Valentín,

sea un mito de pureza

cuando dos seres se aman.

  

   El amor nunca se acaba

cuando la flor se cultiva,

con la miel más pura y limpia,

sí el ser entrega hasta el alma 

a su pareja cual flores

de magnolias o ambrosía

que engendró Él del más allá,

una noche o una mañana

para cuidarla y mimarla

como a una eterna poesía,

sin importar para nada

el escollo de algún día;

es señal que hay una flama

que prende con su mirada

el fuego del ser que ama.

 

   Aunque se abrieran los mares,

el cielo y bajaran las estrellas,

no habrá una fuerza tan grande

que puedan romper los lazos

que un día a ambos uniera.

 

 

Porque ese amor es más fuerte

qué un millón de bravas fieras,

acompañadas de ninfas

con mil poderes de esferas,

unidas a mil montañas

que sobre el orbe cayeran,

ni aun así se romperían

esas fuentes de dulzura.

 

    El amor será testigo

de aquellos que bien se quieran,

ya que no habrá un enemigo

que a se amor lo destruyera;

porque cielo lo engendró

con una simple sonrisa

para que un día dos corazones

lograran que aquél naciera.

           

 

 

UN TESTIMONIO DE AMOR

Dedicado a la memoria de BIENVE

 

    Sea el presente poema

un mensaje al más allá.

Más allá de las estrellas

donde tú gozas de paz.

 

    Volaste como paloma

en tú plena juventud,

al país donde las sombras

son llamaradas de luz.

 

    Bienvenido, estas estrofas

recuerdan que fuiste tú,

un derroche de dulzura,

de amor y de gratitud.

 

   Tu recuerdo es una antorcha

cual fuego en el corazón

que dejaste tatuada

en aquellos que tu amor

se asemejó a una muralla

que hoy se  parte de dolor.

 

    Puedes apostar sin duda

que todos los que quisiste

no te podrán olvidar.

 

Es verdad que tú te fuiste

más allá de la distancia,

pero tu huella persiste

en el amor y la fragancia

que a todos nosotros diste.

 

    Descansa en paz compañero

en la mansión del amor

y en  los remansos del cielo,

donde el abrazo de Dios

ha de ser el más sincero

que nadie te pudo dar.

 

Sea  la presente un adiós,

un abrazo y un te quiero

del fondo del corazón.

 

 

------------------------------------------------------

 

 

FELICES FIESTAS

El poeta nunca muere
porque se queda en el grito
que galopa en las montañas
de todo aquello que ha escrito.

Casi siempre se percibe
el contacto de sus manos
que arañan lo más sensible
de los interiores humanos.

Cuando se entierra a un poeta.
Por lo menos nacen dos,
que abren más de una puerta
de catacumbas de amor-

Porque nada muere nunca,
mientras alguien lo mantenga
vivo en su corazón.
*

Sean éstos cual mensaje, caluroso
a toda la humanidad.
Os desee lo mas hermoso
de inmensa prosperidad
de Año Nuevo y fiestas de Navidad.

 

------------------------------------------------------
 

  Este poema ha sido semifinalista

en el concurso "Pétalos de Pasión.

Elegido de entre más de mil (1.000)  participantes

Cuya convocatoria, fue organizada por el Centro

de Estudios Poéticos de Madrid...

  CASI UN TESTAMENTO

 

      Es evidente que soy un peregrino

que desde el mismo día en que nací,

anduve por desérticos caminos.

 

Y hoy que me aproximo al fin,

puedo decir sin dudar

que me hallo de regreso

a mi verdadero hogar.

 

      Mi vida sólo fue un puente

que me ayudó a cabalgar

a la grupa de la muerte

que me lleva, al más allá,

donde sé que hay una fuente

de dulce felicidad.

 

     ¡Si duermo! no despertarme;

no me perturbéis la paz.

A lo sumo recordarme

como a una estrella fugaz,

que alguna noche muy tarde

quiso destellar bondad...