El Grito del Silencio

 

Escritor. Poeta. Novelista

 



Rotas un día las barreras del humano  pudor, pluma en ristre frente a la cuartilla, el autor desnuda su corazón.

152 páginas

Editado: 1999



Introducción de Asensio Sáez García.

Frente al poeta que escamotea en sus versos su propia autografía o al menos la sinceridad de su pensamiento, o identidad, escribió en cierta ocasión Enrique Llavet "acaece que, desde toda la vida, nuestros compatriotas se tragan lo que les pasa por dentro. Quizás por eso no hay entre nosotros libros de memorias y, quizás por eso también los estómagos de los españoles lucen a menudo las mas hermosas ulceras de la creación". Para su particular fortuna nuestro amigo Rogelio rompe un día las barreras del humano pudor y pluma en ristre frente a la cuartilla desnuda su corazón. En cierta ocasión llego hasta nuestras manos versos por Rogelio firmados

 

Puedes decir de mí,

necedades

que es turbia mi alma

el corazón y la pluma...

 

Versos primarios en los que ya latían, por una parte su atrevida actitud de no amordazar sus sentimientos; por otra, su decisión de no tragarse lo que el corazón "le pasa por dentro". En otra ocasión, en relación con el tema que nos ocupa, llego a escribir, no olvidando que en tierra de cante y trovo andamos, ¡ay si a todos, nos fuese dada como al "cantaor" y al trovero, la merced de echar fuera el oscuro dolor nuestro de cada día enredado en unos octosílabos.

Ha sentido así nuestro amigo la necesidad de expresar lo que su alma siente, eso sí - y esa virtud hay que agradecerle . Preocupado por las leyes y reglas de las preceptivas, a sabiendas de que un poeta no solo nace sino que, además, se hace. Busca, consulta, bucea en los libros, continuara saliendo cada día, encendida la lámpara de sus vocaciones, al encuentro de lo que podríamos llamar valida pluma, aunque conociendo a Rogelio, por otra parte, no dejaremos de sospechar que su suprema ante que en la alabanza oficial del riguroso critico, venga a descansar en la aceptación gustosa de su lector. Alguna vez, de este, nodo preocupado lícitamente por la forma, llamara a sus versos "Canción sin solfa". Valida modestia la suya ante los que se creen impecables maestros, equívocamente tantas veces.

En otra ocasión escribe Rogelio:

 

Fui convirtiendo mis penas

como la miel de un panal

en las mas dulces cadenas.

 

Penas fueron nombradas. Bendito aquellos versos que en alguna ocasión sirvieron para aliviar penas, para enjugar al menos una lagrima. Mal tratado alguna vez por la vida, ¿No le sirvieron a Rogelio sus versos en paño piadoso de Verónica convertidos, para aliviar parte de sus aflicciones acaso para vencer en parte el polvo de su camino de Damasco, aquel que a Dios le uncía? Dios fue nombrado.

Marcado Rogelio por la tristeza de la muerte de la mujer amada, en Dios abría de buscar su bienhechor alivio, bendiciendo la mano que le hiere y obteniendo respuestas a todas y cada una de sus preguntas. Lucida y hermosa meta siempre, el encuentro del hombre con Dios.

Buen amigo Rogelio, me solicito unas letras, estas que aquí se ofrecen a la sombra de otras mas importantes que las mías, totalmente validas a pesar de haber sido escritas hace mas de un siglo, consejo firmado por don Juan Varela que así tan acertadamente avisa a todo el que, animado por estimable vocación, se decide a escribir versos "El poeta, a mas de la vida mental, distinta y clara, es menester que con amor lo vea todo, a fin de hacerlo tan suyo que, al revestirlo de forma con las palabras, le estampe su sello y le preste su condición y su vida"

Asensio Sáez García.

 

Contraportada

Gratitud y simpatía

encontré en tu noble mano.

El mejor gesto de hermano

que me colmo de alegría.

 

Ve la luz esta poesía

yerta en mi mundo lejano,

porque el mejor artesano

que nació en confitería,

 

quiso que mi sueño fuera

una luz en pleno día

en lo que fue una quimera.

 

 

Por ello en mi hipocondría

dedico a José Busquets

la realidad en fantasía.

 Autor y obra recomendados por:

 www.cabodepalos.com

 




 

 










EL FARO DE CABO DE PALOS

Cuando se acerca la noche y reina la oscuridad

la mayor luz es el broche destellos que el faro da.

 

 

 

Vigía de marineros,

navegantes de alta mar.

 

Guía de pescadores

con su esbelta majestad.

 

Da luz con su esperanza

de la llegada al hogar.